Aspectos genéticos de la EM

 

Siempre leemos que la EM es una enfermedad de etiología autoinmune, y aunque su oriCancer hereditario y familiargen no es conocido, se sabe que es multifactorial; es decir, participan e interaccionan diferentes factores ambientales en un paciente que está genéticamente predispuesto, y que ponen en marcha un proceso inmunitario anormal.

En esta entrada nos vamos a centrar en los factores genéticos, que es sabido que desempeñan un papel en determinar la susceptibilidad de una persona a desarrollar EM, y, particularmente, en el hecho de que la EM NO es una enfermedad hereditaria, aunque sí se hereda la predisposición genética a padecerla.

 

Para ir entrando en materia os recomendamos leer esta entrada de Unadecadamil sobre el tema: ¿Es la Em hereditaria?

 

A la mayoría de nosotros nos ha preocupado en algún momento el tema de la herencia de la EM y pensar en si nuestros hijos o nuestros hermanos van a tener la misma enfermedad que nosotros tenemos. No existe actualmente una respuesta contundente a estas dudas, es imposible saberlo a priori con certeza, pero también es cierto que la tasa de herencia de la enfermedad es bastante inferior a lo que esperaríamos del apellido “autoinmune”.

 

Los factores genéticos hasta ahora relacionados con la EM son:

  • El gen principal relacionado con la EM es el antígeno leucocitario humano (HLA) clase II. Los HLA son proteínas genéticamente determinadas que se encuentran en la superficie de las células y que influyen en el sistema inmunológico. Los patrones de estos antígenos de los pacientes con EM tienden a ser diferentes de los de las personas sanas y diferentes combinaciones de HLAs pueden corresponder a variantes, tanto en la gravedad como en el progreso, de la enfermedad.
  • En especial el alelo 15 del HLA-DRB1 es muy frecuente en la EM, se estima que contribuye a la enfermedad entre un 10% y un 50%. Aunque hay portadores de este alelo que no tienen la enfermedad y enfermos que no tienen este alelo
  • El material genético HLA se transmite de padres a hijos “en bloque”, 50% de la madre y 50% del padre
  • Estudios de familias con casos múltiples de EM indican que otra área relacionada con la susceptibilidad a la esclerosis múltiple puede estar situada en el cromosoma 5. También se han identificado otras regiones en los cromosomas 2, 3, 7, 11, 17, 19 y X como posibles lugares que contienen genes involucrados en el desarrollo de la esclerosis múltiple.
  • Se sospecha que puede haber otros genes relacionados, pero aún no se conocen.

 

Los factores genéticos de riesgo familiares son:

  • El riesgo de padecer EM en la población general está entre el 0,1 y el 0,2%
  • Este riesgo, teniendo familiares de primer grado (padres, hijos, hermanos) con la enfermedad, aumenta hasta estar entre el 3 y el 5%
  • Entre gemelos, padeciendo uno de ellos la enfermedad, el otro tiene un riesgo de padecerla del 26 al 40% si son monocigóticos ó del 3 al 5% si son dicigotos. El hecho de ser gemelos dicigóticos no incrementa el riesgo de padecer EM.
  • El riego de padecer EM aumenta mucho si ambos padres padecen la enfermedad y disminuye mucho si los enfermos son familiares distantes.
  • Más de 80% de las personas con EM no tienen ningún familiar afectado por la enfermedad.
  • Las nuevas evidencias sobre el principal factor de riesgo genético para la EM sugieren cambios epigenéticos que modifican la expresión de los genes.

 

caracter-hereditarioEs decir, el desarrollo de la EM depende de varios factores genéticos, y no de un solo gen. Y puesto que en los gemelos idénticos (monocigóticos) la tasa de coincidencia en la esclerosis múltiple es significativamente más baja del 100 por ciento, con el mismo código genético unas personas desarrollarán la enfermedad mientras otras no. Significa que hace falta algún otro factor, probablemente ambiental, para que la enfermedad pueda desarrollarse.

 

Los estudios más significativos sobre el tema de la herencia se han llevado a cabo sobre gemelos monocigóticos (comparten el mismo gemelosADN). El equipo de George C. Ebers, de la Universidad de Oxford, ha llevado a cabo un proyecto de más de dos décadas de duración y ha estudiado a 400 pares de gemelos. Entre el 75 y el 80 por ciento de la muestra eran gemelos canadienses con esclerosis múltiple.

Se observó que la tasa de esclerosis múltiple entre los gemelos dicigóticos era similar a la contabilizada en la población general canadiense, lo que sugiere que ser gemelo no idéntico no se relaciona con el riesgo de desarrollar EM.

Sin embargo un gemelo monocigótico de un paciente con EM sí es más propenso a desarrollar también la enfermedad, aunque este estudio dice que este efecto parece limitarse sólo a las mujeres.

 

Como conclusiones debemos resaltar que:

  • La EM tiene una componente genética, pero también componentes ambientales que influyen en el desarrollo de la enfermedad
  • Tener familiares directos con EM aumenta el riesgo de padecerla, pero sólo hasta un 4 % aproximadamente
  • Los gemelos univitelinos (idéntica carga genética) tienen un riesgo del 30% de desarrollar EM si el otro la tiene
  • Los gemelos bivitelinos tienen igual riesgo que los hermanos no gemelos de desarrollar EM

 

Y la conclusión más importante, ya conocida, la EM NO es una enfermedad hereditaria, aunque el riesgo de padecerla aumenta al tener familiares de primer grado que la tienen. Y aún compartiendo la enfermedad entre familiares, la EM es distinta en cada persona.


 

 

Hemos tenido la ocasión de conocer virtualmente a dos hermanos, Nino y Adrián. Son varones gemelos monocigóticos y ambos tienen EM. Este es el relato de como se ha manifestado la enfermedad en cada uno de ellos:

ADRIAN:

Una mañana como otra cualquiera me dirigía a clase de, por aquel entonces, historia del arte cuando, una vez allí, me di cuenta de una cosa extraña mirando a la pizarra. ¡Veía la misma palabra dos veces! Pero entonces, con 19 años, no le di ni una pizca de importancia.

A la semana de seguir viendo doble, se lo conté a mi madre, con la que fui a mi médica de cabecera y me mando al neurólogo en calidad de urgente. Una vez allí, el neurólogo  mediante una resonancia magnética únicamente me dijo que tenía “ovnis” en la cabeza, figuras extrañas, y ahí quedó la cosa. Gracias a esa primera resonancia, me vieron que tenía dos pólipos antrocoanales de las cuales me tuvieron que operar en julio de ese mismo año.

Mi otorrinolaringólogo me repitió una y mil veces que eso no fue la causa de mi diplopía, que volviese e insistiese en el neurólogo porque mi motivo era otro.

Al cambiarme de neurólogo, ya me empezaron a comentar posibles causas, pero sin nombrar ninguna enfermedad a priori. Después de más RM y una difícil y dolorosa punción lumbar, en diciembre de ese mismo año, ya dieron con la clave de esa primera diplopía, tenia Esclerosis Múltiple.

Hoy por hoy, y después de 5 años de diagnóstico, donde más me ha afectado es a la vista, puesto que recientemente he tenido otro caso de diplopía, y me suele doler el ojo izquierdo; y como no, el cansancio, eso es lo que día a día más llevo a cuestas, pero hasta el momento, solamente he tenido dos diplopías y una pierna adormecida que como vino, se fue.

Finalmente, no puedo acabar mi caso sin decir que, por suerte o por desgracia, con el diagnóstico de mi hermano gemelo, fue un impulso IMG-20160119-WA0000para mí en cuanto a pincharme yo solo (porque por aquel entonces me pinchaba él) y como tomarme la enfermedad, ya que en él pude ver que no hay que darle tanta importancia, puesto que lo que hay que hacer es vivir, ser feliz y llevarla de la mejor manera posible.

 

NINO:

Todo comenzó en el verano de 2013, mi hermano gemelo tenía ya diagnosticada desde hacia dos años la enfermedad.

En dicho verano deje de tener cierta sensibilidad de cintura para abajo, estuve dos meses esperando que se me pasara hasta que me llego la carta de la resonancia (me la hacian porque tenía un 90% de posibilidades de tener yo la enfermedad según mi neuróloga). Cuando llegaron los resultados mi neuróloga me comunicó la noticia, en efecto, gano el 90%, padecía la enfermedad.

En enero de 2014 empecé con el tratamiento de Avonex. Al principio me costaba ponerme las inyecciones, pero con el paso del tiempo se lleva bien.

La verdad es que a día de hoy no he tenido ningún brote importante, solo dos de sensibilidad y se me pasan con el tiempo, me va bastante bien con el tratamiento y en cada cita con mi neuróloga las cosas siguen yendo bien.

Despues de 2 años con Avonex la enfermedad siento que no me va avanzando, no tengo brotes importantes y el tener a mi hermano gemelo con lo mismo nos ayudamos mutuamente a seguir adelante con esto.

 

¿Tienes familiares directos con los que compartes la enfermedad?, cuentanoslo escribiendo a hola@somosem.com o dejando un comentario en esta entrada

 

Fuentes documentales de esta entrada han sido: