Navidad, dulce Navidad (con EM)

 

navidad-5Buenos días y feliz Navidad. Espero que hayáis podido disfrutar de unos días tranquilos y de la compañía de las personas que os quieren y de verdad se preocupan por vosotros.

Esta es una época de amor y felicidad, de estar de buen humor y disfrutar; pero a mi hay muchas cosas que me joroban de la Navidad con EM. Así que he decidido tener el día quejica y quejarme amargamente de la Navidad.

Para empezar, yo intento llevar una vida muy ordenada en cuanto a horarios y comidas. A mi me va muy bien y me ayuda con la fatiga. Pero claro, intentar continuar con tu sana rutina y tu vida tranquila en estas fechas es una utopía.navidad-6

El que las comidas principales sean cenas a mi me mata. Yo procuro cenar pronto y ligero; pero dile a una madre que la cena de Nochebuena o Año Viejo las haga pronto y ligeras y sanas … bueno, mejor ni lo intentes. Cenar tarde hace que me acueste muuuuuy tarde para mis costumbres; las cenas con más gente y miles de cosas en la mesa hacen que cene más y duerma mucho peor … En fin, que mis Navidades suelen ser una guerra con mi estómago y mi necesidad de dormir 7 u 8 horas todos los días.

Otro tema son las cenas en si. Además de ser tarde, normalmente a una hora en la que yo ya me caigo de sueño, son con la familia, es decir, muuuucha más gente de la que yo estoy acostumbrada. Varias conversaciones, a las que es educado (y quiero) prestar atención, ambiente mucho más ruidoso del que yo tengo en mi casa todos los días, el cansancio por lo tardío de la hora … Para mi terminan siendo una lucha contra mi “necesidad” de cerrar los oídos a tantas conversaciones y marcharme a la cama a descansar tranquilita. Así que is navidades también suelen ser una guerra con mis oídos y la sobresaturación de sonidos.

También me mata el tema del alcohol. No es que en mi casa se beba cual cosacos en campaña. Pero para mi lo ideal en ese tema es un poco de vino con la comida (¡que no la cena!) y nada de nada de licores u otras cosas desde hace miles de años. Y en estas fechas si no tomas la copita (o dos copitas) de cava con las uvas o si rechazas impertinentemente los chupitos que te ofrecen después de comer/cenar con familia y/o amigos parece que quedas como un cardo.

Me agota y me termina poniendo de mal humor también el jaleo de las calles y los comercios, el tener que pensar regalos y callejear para ir a comprarlos cuando todo es un mogollón de gente. Para mi hay un mundo de diferencia entre comprar algo que te apetece regalarle a alguien y tener que pensar y comprar una avalancha de cosas para varias personas, casi por “obligación” todos juntos en la misma fecha, fecha en la que todas las tiendas están llenas y con villancicos a todo volumen en la megafonía.

navidad-1Y no voy a hablar de que nunca me toca la lotería o de la gracia que me supone los años que me toca pincharme el Avonex en Nochebuena y Año Viejo 🙁 Gracias que este año no 🙂

No hace tantos años que yo trasnochaba con toda tranquilidad, que nunca estaba fatigada, que cenar abundantemente y con todo el jaleo posible eran el normal de mis Navidades. La EM si que las ha cambiado, creo que es la época del año (salvo brotes, claro) en la que más me gustaría que nunca hubiera venido a mi vida.

Pero conste que no todo me parece mal. Me gusta ver las calles iluminadas, poner el árbol y el belén en casa, cenar con una familia a la que cada vez veo menos por la lejanía física, ver los ojos brillantes de los niños con los adornos navideños y los regalos, volver a estar un año más en estas fechas con familiares que ya van siendo mayores, que a todos se les olvide que tengo EM y me “exijan” trasnochar, beber y no estar cansada … Vamos, que a pesar de dedicar este post a quejarme de estas fiestas el balance siempre es positivo.

De todo corazón,

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 y muy feliz Año Nuevo.

 

Si quieres contarnos que ves tu de mejor y peor en este jaleo de las fiestas no dejes que escribirnos un comentario en esta entrada.

 

 

2 opiniones en “Navidad, dulce Navidad (con EM)”

  1. Hola Cleo,

    No me parece normal que las familias tengan que reunirse forzosamente para comer o cenar simplemente porque “es navidad”; el resto del año seguimos siendo la misma familia.

    Las comilonas y el cambio de horarios siempre nos hacen pagar un peaje que el resto de la familia no suele tener en cuenta. Si dices “no” a cualquier cosa (especialmente al alcohol) quedas como una aguafiestas y una aburrida, pero seguro que ellos no vendrán a cuidar de ti y ayudarte cuando tengas que tomarte más descansos de lo habitual.

    Creo que la navidad merece la pena únicamente por la ilusión de los niños. Yo voto por moderar los excesos y mantener el barco a flote aunque sólo sea por ellos, que se lo merecen.

    Un abrazo y feliz año,

    Lidia

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